Los móviless no son solo el regalo
estrella para los mayores este año. Los niños se han lanzado a pedirlos
como el que pide una muñeca o un coche, y los padres han optado por los móviles infantiles para tener "un dispositivo para toda la familia",
creyendo que solo es más barato o más pequeño. No en vano, los
fabricantes de tecnología han creado modelos pensados para los más
pequeños que rondan la frontera del dispositivo adulto y el juguete.
"Este año ha sido definitivo para los móbiles y tablets y es el regalo que han
hecho las familias que han podido. Es una herramienta didáctica, lúdica
y divertida que les permite emular a los adultos", explica Sonia
Gimeno, responsable de juguetes de Abacus. "Hemos vendido muchísimas
tabletas y móviles infantiles, pero hay mucha confusión tecnológica sobre lo que
son y lo que hacen", dice un portavoz de El Corte Inglés.
La mayoría de las tabletas y móviles infantiles son adaptaciones del sistema
operativo de Google, Android, y tienen aparentemente las mismas
funciones que sus homólogas para adultos, como navegador de internet,
reproductor de vídeos, cámara de fotos, libros electrónicos y
aplicaciones. Sin embargo, hay bastantes diferencias, sobre todo en el
contenido, muy limitado.
Filtros parentales
Para niños, la navegación en internet está reducida e incluye filtros
parentales (que se pueden desactivar) para evitar el acceso a algunas
webs. También hay controles para reducir el tiempo de uso o los
contactos por vídeo o correo. Los vídeos o la música se han de añadir a
través del PC o, si vienen precargados, son series infantiles. Hay
también juegos, algunos muy populares entre los adultos, como
Angry Birds o
Cut the Rope,
pero también otros propios. Y hay bastante protagonismo para los libros
digitales y las tiendas de aplicaciones propias, como las de las
Monster High, Gerónimo Stilton o la de Clan TV, tres de las más
solicitadas.
¿Útiles para clase?
Pedagogos y profesores vinculados a las nuevas tecnologías apuestan
por las tabletas y móviles como el relevo del ordenador en el aula, pero ponen en
duda que tengan una función más allá del entretenimiento si no hay un
trabajo previo con ellas.
Clara Ochoa, profesora de una escuela pública de Barcelona, confiesa
que lleva su propia tableta o su móvil a clase para hacer ejercicios con sus
alumnos. "Éstas tecnologías permite el aprendizaje individual, pero sin
aplicaciones propias no dejan de ser un ordenador con pantalla táctil",
afirma.